sábado, 3 de noviembre de 2007

7:15 am

El sol goteaba por las rendijas de la ventana, formando pozos de luz en las sábanas llenas de sudores nocturnos y sueños madrugados.
"5, 5 minutos más" el día se me venía encima y no quería aceptarlo
"10 minutos más, igual esa profesora siempre llega tarde" justificaba mi flojera, no quería pararme y enfrentar otro día lleno de la misma vacía monotonía. monotonía. monotonía.
"Me tengo que parar, párate, cuento hasta 3 y me levanto" No estaba durmiendo, estaba tumbado sobre la almohada tratando de aprisionar el sueño entre mis párpados, aferrándome a la intensa calma de fundirme con mis pensamientos.
"¿Y qué si llego tarde? ya habrá alguien que me diga qué hicieron" No me creo mis propias mentiras. Malditas responsabilidades, pienso que sería más feliz si viviera como vagabundo, durmiendo donde cayera.
Me quité la ropa y dejo que el agua de la ducha diluya la dura realidad de hacer lo mismo todas las mañanas. todas las mañanas. todas las mañanas.
Me visto, tomo mi bolso y salgo por la puerta.
Al subir al autobús me enfrento a la rapidez citadina, una ciudad que parece odiar a los que caminan lento y se toman el tiempo en comer.
La velocidad me atropella, tomoelatuobúspagomebajotomoelmetromeespaturranloodio
quieromorirmebajollegoalauniversidadmesientoveoclasesy
contengolossueñosentremispárpadossalgorepitoyenjuago.
Llego a casa, el tiempo se detiene, la luz se va poco a poco y duermo. Duermo. Duermo.

1 comentario:

Arsy-versy dijo...

Qué expresivo y detallista! por cierto, me encantó lo del sueño atrapado en mis parpados...

Mi cuento debería llamarse 5:15am; suertudos aquellos que pueden dormir hasta las 7:15am