"5, 5 minutos más" el día se me venía encima y no quería aceptarlo
"10 minutos más, igual esa profesora siempre llega tarde" justificaba mi flojera, no quería pararme y enfrentar otro día lleno de la misma vacía monotonía. monotonía. monotonía.
"Me tengo que parar, párate, cuento hasta 3 y me levanto"
"¿Y qué si llego tarde? ya habrá alguien que me diga qué hicieron" No me creo mis propias mentiras. Malditas responsabilidades, pienso que sería más feliz si viviera como vagabundo, durmiendo donde cayera.
Me quité la ropa y dejo que el agua de la ducha diluya la dura realidad de hacer lo mismo todas las mañanas. todas las mañanas. todas las mañanas.
Me visto, tomo mi bolso y salgo por la puerta.
Al subir al autobús me enfrento a la rapidez citadina, una ciudad que parece odiar a los que caminan lento y se toman el tiempo en comer.
La velocidad me atropella, tomoelatuobúspagomebajotomoelmetromeespaturranloodio
quieromorirmebajollegoalauniversidadmesientoveoclasesy
contengolossueñosentremispárpadossalgorepitoyenjuago.
Llego a casa, el tiempo se detiene, la luz se va poco a poco y duermo. Duermo. Duermo.
Qué expresivo y detallista! por cierto, me encantó lo del sueño atrapado en mis parpados...
ResponderEliminarMi cuento debería llamarse 5:15am; suertudos aquellos que pueden dormir hasta las 7:15am