viernes, 14 de septiembre de 2007

Justicia!

Justicia. Yo a mi primer carajito lo quiero llamar Justicia.

No sé, morbo mío con ese nombre. A lo mejor será una manera de rebelarme contra la tradición apostólica de ponerle a un niño un nombre de alguien que murió en una cruz, o en una santa parrilla, muerto a flechazos o simplemente de un ataque de estornudos provocado por la fe.
No.
Yo quiero llamar a mi carajito Justicia. Y su hermanita (porque soy macho y decido el sexo de mis hijos) se va a llamar Libertad.
Justicia es un buen nombre para un niño, tal vez le entren a golpes en el liceo, o se burlen de él; pero eso forma carácter, y que me parta un rayo si mi hijo no tiene carácter. Además, si se burlan de él iré personalmente a la casa de cada uno de esos abusivos y les cortaré la lengua con corta uñas.
Justicia, a lo mejor es porque tengo la esperanza cabalística de que algún día se haga la encarnación de la misma. Tal vez hasta ayude a los pobres con gran astucia y la sagacidad heredada de su padre, claro está.
Justicia Hermógenes, abogado.
Justicia Hermógenes, diputado.
Justicia Hermógenes, Presidente de la República.
Justicia Hermógenes, amante superdotado y Superhéroe amoroso.


Mmmmm, pensándolo bien, tal vez lo llame Ricky Ricón y que se pague sus propios pañales.

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