domingo, 27 de diciembre de 2009

De por qué Japón debe desaparecer de la faz del planeta Tierra o How I Learned to Stop Worrying and Love the (Atom) Bomb(s)



Bueno, para comenzar me gustaría decir que no, no promuevo el uso de armas nucleares ni apruebo la muerte innecesaria de millones de civiles inocentes. Si algo hicieron las bombas de Hiroshima y Nagasake fue hacer de Japón una nación todavía más extraña. Piensen en Godzilla. En las películas, Godzilla era (creo) un dragón de komodo que, al ser alcanzado por la radiación de las bombas atómicas, creció hasta alcanzar un tamaño monstruoso y de alguna manera obtuvo la habilidad de batallar contra polillas gigantes y disparar fuego azul de su boca (si esto es normal en los dragones de komodo comunes, díganmelo). Japón es eso: una nación mutante. ¿No me creen? Entren en Google o en Youtube y busquen Japan, Anime o Japanese Gameshows y me luego me dicen si eso no es producto de mentes afectadas por años de radiación.
Otra cosa es que , sé que las diferencias culturales deben ser hasta cierto punto respetadas, y luego de ese punto, toleradas. Pero es que en Japón no hay una cultura como tal, por lo menos ya no. Me explico.
Miren esta pintura:

PhotobucketBonita ¿verdad? Era una época en que Japón tenía una cultura autóctona que, por más ajena que pudiese ser para nosotros, todavía era interesante y tocaba algún hilo de humanidad en nuestro ser.
Ahora, miren esta:


¡ESOS SON TIPOS, Y FUERON FAMOSOS Y LA GENTE SE VISTIÓ COMO ELLOS! Podrán decir lo que quieran del Chichicuilote, pero nadie salió vestido de pájaro antropomorfo para salir a comprar café.
La cultura japonesa no es cultura como tal, ya no lo es. Es un envase preempacado, sellado y estampado que se vende en las esquinas al lado de las máquinas expendedoras de pantaletas usadas (ah, también existe eso en Japón)

Y es eso, Japón parece que pasó de ser un imperio orgulloso (aunque criminal) a una nación de pervertidos que se casan con muñecas de trapo y se encierran en sus mundos digitales.
Aunque...
Photobucket
Huh, tal vez deba callarme la boca y no ser tan estricto con los japos después de todo.

1 comentario:

  1. Bleh, esa no-cultura japonesa crece orgánicamente dentro de todos los adolescentes "incomprendidos" occidentales. Así que poco a poco la alienación de la cultura japonesa, esa mutación perpetua de una cultura que nunca quiere cuajar se fusiona con una cultura basada o en el exterminio o en la simple yuxtaposición de caracteres (osease la occidental).

    Estamos jodidos, de arriba a abajo, pero prefiero estar jodido vestido como una mujer del siglo XVIII (así como Gackt o los de Malice Mizer) que como Daddy Yankee.

    No es cuestión de quejarse, sino de elegir cómo vas a terminar de hundirte en la mierda.

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