Hoy descubrí que soy un morboso.
Muy morboso.
Pero de los malos, no esos morbositos que ves por la calle con una carterita de caña clara en la mano gritando culo al aire. No.
Yo soy de esos que son amigables, con los que te rascas, con los que te ríes, a los que les cuentas cosas y que nunca pensarías que dentro de su mente se está fraguando una complicada tramoya para verte en cueros. Me doy asco.
No quiero ser morboso, pero es algo que pasa.
Trataré de cambiar, pero no me juzguen si un día leen en el periódico sobre una pareja que fue encerrada por hacer el amor en la piscina de pelotas de un Mcdonald's.
Me doy asco. Qué orgullo :D
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